domingo, 11 de agosto de 2013

Los gatos no saben leer



Hace una semana decidí  hacerme un tatuaje, aparté cita y todo... pero mi gato (que se llama “Eskorbuto”) se enfermó… lo llevé de urgencias al veterinario. Seiscientos pesos el chistecito, pero no fue todo, ya que por hiperactivo se lastimó a los días y tuve que llevarlo de nuevo porque se le abrieron los puntos al intentar salir por la ventana más alta de la casa. Terminó en cirugía y otros seiscientos pesos. Adiós tatú…

Pinche gato culero… cómo te quiero. Más vale que te alivianes, me costaste un buen tatú. Y no te quiero extrañar.  Sale más caro cuando te enfermas tú. Yo directo a una farmacia de genéricos con doctor de treinta pesos y ya quedo… pero bueno, cúrate y sigamos el desmadre… y ya dejo de escribir porque de todos modos los gatos no saben leer.

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